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Toxina botulínica

La toxina botulínica es el nombre de un principio activo producido por una bacteria llamada Clostridium botulinum.

Es una neurotoxina que tiene la propiedad de bloquear la transmisión del impulso nervioso motor hacia los músculos. Concretamente, impide la liberación de un neurotransmisor conocido con el nombre de acetilcolina, agente químico que es liberado por el nervio hacia el músculo para estimular su contracción. Bloqueando su liberación inhibimos la respuesta contráctil del músculo, limitando su función.

El efecto de la toxina botulínica es, por otro lado, totalmente reversible.


No todas las toxinas botulínicas tienen la misma estructura molecular. Depende de la cepa productora de Clostridium botulinum. Se han descrito diversos tipos que se identifican por letras (A, B, C, D,...).

La toxina botulínica tipo A es la única que está autorizada para ser usada en medicina estética.

Aunque existen diversas marcas comerciales en el mercado, nosotros usamos habitualmente Vistabel ®.


Al principio, la toxina botulínica se usaba sólo para tratar enfermedades. Destacan dos grupos:

  • Enfermedades neuromusculares cuando cursan con un aumento en el tono de contracción muscular (hipertonía) y con espasmos involuntarios. Son ejemplos el blefarospasmo de los párpados, la tortícolis del cuello y el estrabismo ocular.
  • La hiperhidrosis, es decir, la excesiva sudoración de la piel (palmas, axilas).

En los últimos años se ha autorizado el uso de la toxina botulínica tipo A en el campo de la medicina estética. Su indicación fundamental es atenuar las arrugas de expresión, es decir, aquellas que aparecen en la piel por la contracción repetida de un determinado grupo muscular.

Especialmente, está aconsejada en el tratamiento de las arrugas del tercio superior facial a nivel de la frente, entrecejo y las llamadas "patas de gallo" en los extremos laterales de los ojos. 

Pero existen otras zonas faciales que también podrían beneficiarse de sus efectos.


El tratamiento se hace en la consulta y de forma ambulatoria.

La toxina botulínica tipo A Vistabel ® viene formulada en forma de polvo y debe conservarse en nevera. En el momento de su aplicación deberá reconstituirse adecuadamente con suero fisiológico. El producto se carga en una jeringuilla y se aplica percutáneamente usando agujas de muy fino calibre para permitir su adecuada administración intramuscular.

Habitualmente practicamos esta intervención sin necesidad de anestesia local. En pacientes más sensibles puede aplicarse previamente frío en la zona a tratar.

El efecto sobre la contracción muscular no es inmediato. Los signos clínicos empiezan a manifestarse a partir del tercer día y son máximos al mes y medio del tratamiento.


En la primera consulta el cirujano realizará una historia clínica completa, descartando enfermedades generales o medicaciones que esté tomando que pudieran interferir o incluso contraindicar el tratamiento.

El uso de toxina botulínica está contraindicado en:

  • Sensibilidad conocida a algunos de sus componentes.
  • Si existen enfermedades de la coagulación sanguínea como la hemofilia o toma medicamentos que la alteran (ácido acetilsalicílico -Aspirina ®- , heparina, Sintrom®, Plavix ® y otros).
  • Antecedentes de enfermedades del sistema neuromuscular que impliquen debilidad en la contracción de los músculos tales como la Miastenia gravis, el Síndrome de Eaton-Lambert, esclerosis lateral amioatrófica (ELA) y otras.
  • Infecciones activas de la piel en el lugar a tratar.
  • Antecedentes de enfermedades conocidas del sistema inmunitario en fase activa o pacientes con tratamiento farmacológico inmunosupresor.

La toxina botulínica puede interaccionar con diversos medicamentos:

  • Medicamentos que potencian el efecto de la toxina: antibióticos del grupo de los aminoglucósidos, la peniciliamina, la tubocuranina, la succinilcolina y el hexametonio.
  • Medicamentos que contrarrestan el efecto de la toxina: fármacos digitálicos, aminoquinolinas, el tetraetilamonio y el 4-aminopiridina.

Se desconocen las posibles interacciones de este producto con:

  • El embarazo y lactancia maternas. Por ello, se desaconseja su administración a mujeres gestantes, durante la lactancia materna y a los niños.
  • Otros implantes cutáneos que el paciente pudiera tener previamente aplicados en el área a tratar. No se aconseja, por tanto, mezclar productos en la misma zona.

No se tiene suficiente información sobre la inocuidad de su uso en pacientes menores de 18 años o mayores de 65 años.


Con el paso del tiempo, la toxina botulínica tipo A sufre un proceso de biodegradación de forma que se apreciará una lenta y progresiva pérdida del efecto conseguido. Aunque la contracción muscular empieza a recuperarse a partir de los 3 meses de su aplicación, sus efectos pueden aún notarse hasta aproximadamente los 6 meses del tratamiento.

Por ello, siempre son necesarias de forma periódica nuevas aplicaciones del producto para mantener los resultados. No se aconsejan nuevas aplicaciones antes de los 3 meses, siendo lo recomendable repetirlas cada 6 meses.

Una aplicación demasiado frecuente o excesiva puede dar lugar a la formación de anticuerpos frente a la toxina, bloqueando sus efectos y, por lo tanto, dando como resultado una disminución en la efectividad de futuros tratamientos.



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